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Wolff presenta su libro sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman

10.12.2018 13:05  | 

Itongadol.- El diputado nacional y ex vicepresidente de la DAIA Waldo Wolff presenta su libro “Asesinaron al fiscal Nisman. Yo fui testigo” que refleja una hipótesis de investigación orientada al posible crimen del fiscal Alberto Nisman en momentos que acusaba al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por la firma del Memorándum de entendimiento con Irán para el posible esclarecimiento de la causa AMIA.

En una entrevista con Iton Gadol el legislador por Cambiemos sostuvo que para la Justicia no sólo está probado que la muerte de Nisman no se trató de un suicidio sino que fue “un magnicidio”.

Wolff resaltó que a lo largo de su libro hay “un claro mensaje” a su condición de judío porque, según reveló, fue “atacado por judío y sobre todo por ciertos sectores del gobierno anterior”.

A continuación los tramos más importantes de la entrevista:

¿Por qué surgió la idea de hacer este libro?
W.W: Hay que dejar testimonio porque lo que trató el modelo fascistoide (sic) del gobierno anterior y que todavía ciertos espacios políticos y criterios seudoperiodísticos enarbolan es meterle miedo a los que piensan distintos, hostigarlo, intimidarlo, meterse con su familia, amenazarlo, denunciarlo. Tratarnos como me trataron a mí y a muchos otros, de tildarnos de representantes de corporaciones económicas y extranjeras. Los mismos argumentos con los que expulsaron a mis abuelos de Alemania y tantos otros corrieron suerte mucho más trágica. El dejar testimonio, además de ser un acto cívico y democrático, es un acto civilizado de expresarse. Así que mal que les pese, dejo mi testimonio. Por eso entendí que en función de todo lo vivido e investigado era momento de dejar ese testimonio.

 ¿Y por qué está propuesta se da a casi tres años de la muerte del fiscal Nisman?
W.W: En parte porque recién ahora tenemos ciertas certezas que nos da la justicia. Todos podemos opinar en una República y está bien que lo hagamos. Ahora, la voz oficial de un país democrático es la Justicia y hoy lo dice el juez Ercolini, más allá de que yo acuerdo con esto. El juez caratula el expediente diciendo que está probado con la razonabilidad que lo permite el Código Procesal de la Nación de que la muerte del fiscal Nisman no habría sido un suicidio y habría sido con la participación de terceras personas en forma dolosa. Está probado que fue un magnicidio, eso es lo que probó la Corte Suprema de Justicia. Dijo que más allá de lo que dictamine la Justicia, la muerte del fiscal, sea cuál fuera el motivo, suicidio u homicidio, se debió a lo que él estaba investigando. Este es el momento porque, después que lograron durante muchos años ponerle un cepo jurídico al avance de la causa, hoy tenemos ciertas certezas que antes no teníamos.

¿Qué lectura hace de aquellos que sostienen que al fiscal Nisman lo mataron y otros que dicen que se suicidó?
WW.- Es el peor legado que nos deja el kirchnerismo. Es como una charla de café donde todo vale lo mismo porque como le dije antes, la voz de un país democrático, la voz de la República es la Justicia. Y hoy la Justicia dice eso (que a Nisman lo habrían matado). Así que lo que opine la gente en temas jurídicos tiene lugar de opinión. Si hoy el juez Ercolini dice que esto fue un homicidio, fue un homicidio. Al que no le gusta tiene la posibilidad de presentar pruebas y de recusar al juez, si considera que hay motivos de pedirle el juicio político. Hay un grupo de gente que no le gusta la democracia en la República, son los que responden a este seudofascismo. Hay un montón de causas y ellos sostienen que la opinión de ellos o la mía tienen la misma validez que la de un juez. Y ese es nuestro mayor desafío, uno puede opinar distinto, debe hacerlo si no acuerda con el juez, pero nunca puede ser igual que la opinión de un juez porque sino estamos poniendo en duda el sistema democrático y republicano con el que tanto nos sentimos identificados. Además no es un sistema de adhesión voluntaria, nuestro país tiene una Constitución y al que no le gusta tendría que rever dónde quiere vivir y cómo quiere vivir. Han intentado bastardear las instituciones y eso es lo que pasa en los países donde se suprimen los parlamentos como en Venezuela o en Cuba, donde hay una voz única.

 ¿Qué expectativa tiene de la presentación de su libro?
WW: Es la presentación en sociedad de un trabajo que llevó mucho tiempo y en este caso, este libro que hicimos con Delia Sisro, que fue mi coautora y quien me ayudó a poner mis vivencias en palabras. Estoy muy satisfecho con el trabajo que hicimos. Es el cierre de una etapa para compartirlo con gente que me acompañó desde lo cercano y desde lo institucional. Ahora el libro habla por mí. Ahora es fácil hablar, lo hice cuando muchos callaron, lo hice solo, lo hice con mi familia, cuando me amenazaban, con custodia. Ahora tengo la posibilidad de hacerlo tranquilo. Tengo un enorme placer de incomodar a aquellos que les molesta que hable.

 ¿Cuál es el mensaje después de tanto vapulear a la figura del fiscal?
WW: El mensaje es de satisfacción porque hicimos un libro con fuerte posicionamiento político y mucha data técnica, pero nunca nos metimos en la vida privada del fiscal, ni de ninguno de aquellos que señalamos como responsables, mínimamente políticos, de lo que fue el Memorándum y del asesinato del fiscal y eso es un triunfo. Hay tanto seudoperiodista que se sumerge en la miseria de bastardear su vida privada, intima, nosotros pudimos bajar al barro y salir limpios. El segundo mensaje es que en este libro utilizamos 459 veces la palabra fiscal, todas ellas con mayúscula porque la figura del fiscal es la representación de la voz de la República. Acá se mató a un fiscal por hablar y por ser fiscal. Venimos a tratar de rejerarquizar y redimensionar la figura de un fiscal. Por último un claro mensaje a mi condición de judío que está muy presente en el libro porque fui atacado por judío y sobre todo por ciertos sectores del gobierno anterior. A mí me señalaron como judío, me señalaron como agente del Mossad por ser judío porque hay 194 países pero con el único que me relacionaron fue con Israel. Me denunciaron por traición a la patria por representar corporaciones económicas extranjeras, los mismos argumentos por los que persiguieron a mis abuelos.
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