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Portugal. “Heredé de mis padres y abuelos el legado de siempre encender las velas de Shabat”

01.11.2018 13:28  | 

 
 
Itongadol/AJN.- A raíz de una iniciativa del Gobierno de Portugal se celebró en ese país la semana de la Herencia Judía en el marco del fortalecimiento de ese país como destino turístico judío. La Agencia AJN fue especialmente invitada y tuvo oportunidad de dialogar con Luis Morau, quien lleva adelante un pequeño emprendimiento familiar y venden productos kosher.
 
Luis Morao es comerciante de productos kosher, y vive junto a su esposa e hija en la ciudad de trancoso, en la región centro de Portugal, donde un grupo de judíos resistió los embates de la Inquisición. Actualmente la comunidad judía de Portugal está en crecimiento, pocos años atrás en la ciudad de Porto, por ejemplo, había 30 personas. Hoy son 300 y están llegando judíos de todas partes del mundo- especialmente de Francia, Inglaterra e Israel- gracias a la nueva ley que permite obtener la ciudadanía a quien pueda demostrar que tiene antepasados judíos de Portugal y al creciente antisemitismo que se vive en Europa.
 
Lejos de aquel paisaje del horror que se vivió en Portugal en 1540, Luis dialogó con la Agencia AJN y expresó: “Una cosa muy importante que me transmitió mi familia es que nunca debía dejar de practicar el Shabat”.
La Inquisición realizó su primer Auto da fe en Portugal en 1540 y los esfuerzos estaban centrados en erradicar a los convertidos de otras fes (sobre todo del judaísmo) que no se uniesen a la restrictiva ortodoxia cristiana.
 
Los judíos que habían sido obligados a convertirse al cristianismo practicaban la fe judía a escondidas: judíos en casa, cristianos en sociedad. Esto se extendió a lo largo de los siglos y es por esto que Luis contó cómo era el Shabat en su casa.
Parado en la puerta de su pequeño emprendimiento donde uno puede comprar comidas tradicionales y hasta una muy rica y recomendable cerveza artesanal kosher, Luis confiesa que esos momentos “tenían algo siempre especial” y reseña que cuando era niño “se encendía la luz de Shabat a escondidas” para cumplir con la ceremonia religiosa.
 
“Era muy bonito, con menos libertad, pero muy bonito”, expresa aún cargado de emoción por aquellos años vividos.
 
Lo cierto es que el gobierno portugués tardó más de 500 años en definir el marco legal para permitir reclamar la ciudadanía de pleno derecho a los descendientes de los judíos oprimidos y expulsados de ese país europeo.
Muy distinta es la realidad de Moreau que no sólo puede practicar su judaísmo libertad sino también vendiendo sus productos. “Vivo muy contento y con una sensación de libertad y agradezco la comprensión de las personas”, resume con un gesto de agradecimiento de algo que tendría que ser normal para todos.
 
“Gracias a Dios en Portugal se vive más en libertad y cada vez hay más productos kosher”, agrega Luis con una sonrisa para resaltar que “está creciendo el consumo y va a crecer más en los próximos años porque los turistas ven que tenemos productos y veo que muchos vienen a Portugal”.
 
En ese momento la charla tiene un parate, un viajante compra y Luis vuelve para continuar con su historia. “Mi familia siempre vivió en Belmonte, era una casa humilde y en la ciudad había unas 150 familias judías”, relata.
 
Con más entusiasmo cuenta que su padre fundó “una asociación judaica y comenzó a hacer Shabat”, cuando aún se mantenían las secuelas de la prohibición de cualquier práctica del judaísmo.
 
“Hoy Shabat se hace en la sinagoga, pero antes lo hacíamos en la casa, no teníamos rabinos. En mi casa, mi abuela cumplía con la ceremonia. Varias familias nos juntábamos en algún hogar a rezar dos horas como también en Pesaj, Rosh Hashaná, era muy lindo”, recuerda.
 
Luis Morao es comerciante de productos kosher, y vive junto a su esposa e hija en la ciudad de trancoso, en la región centro de Portugal, donde un grupo de judíos resistió los embates de la Inquisición. Actualmente la comunidad judía de Portugal está en crecimiento, pocos años atrás en la ciudad de Porto, por ejemplo, había 30 personas. Hoy son 300 y están llegando judíos de todas partes del mundo- especialmente de Francia, Inglaterra e Israel- gracias a la nueva ley que permite obtener la ciudadanía a quien pueda demostrar que tiene antepasados judíos de Portugal y al creciente antisemitismo que se vive en Europa.
 
Lejos de aquel paisaje del horror que se vivió en Portugal en 1540, Luis dialogó con la Agencia AJN y expresó: “Una cosa muy importante que me transmitió mi familia es que nunca debía dejar de practicar el shabat.
La Inquisición realizó su primer Auto da fe en Portugal en 1540 y los esfuerzos estaban centrados en erradicar a los convertidos de otras fes (sobre todo del judaísmo) que no se uniesen a la restrictiva ortodoxia cristiana.
 
Los judíos que habían sido obligados a convertirse al cristianismo practicaban la fe judía a escondidas: judíos en casa, cristianos en sociedad. Esto se extendió a lo largo de los siglos y es por esto que Luis contó cómo era el Shabat en su casa.
 
En su pequeño puesto de productos kosher se puede conseguir jalá (pan trenzado que se come en Shabat), cerveza artesanal kosher, vinos y otras comidas tradicionales. Luis apuesta a que a futuro la vida judía crecerá en el país.
 
Parado en la puerta de su pequeño emprendimiento donde uno puede comprar comidas tradicionales y hasta una muy rica y recomendable cerveza artesanal kosher, Luis confiesa que esos momentos “tenían algo siempre especial” y reseña que cuando era niño “se encendía la luz de Shabat a escondidas” para cumplir con la ceremonia religiosa.
 
“Era muy bonito, con menos libertad, pero muy bonito”, expresa aún cargado de emoción por aquellos años vividos.
 
Lo cierto es que el gobierno portugués tardó más de 500 años en definir el marco legal para permitir reclamar la ciudadanía de pleno derecho a los descendientes de los judíos oprimidos y expulsados de ese país europeo.
 
Muy distinta es la realidad de Moreau que no sólo puede practicar su judaísmo libertad sino también vendiendo sus productos. “Vivo muy contento y con una sensación de libertad y agradezco la comprensión de las personas”, resume con un gesto de agradecimiento de algo que tendría que ser normal para todos.
 
“Gracias a Dios en Portugal se vive más en libertad y cada vez hay más productos kosher”, agrega Luis con una sonrisa para resaltar que “está creciendo el consumo y va a crecer más en los próximos años porque los turistas ven que tenemos productos y veo que muchos vienen a Portugal”.
 
En ese momento la charla tiene un parate, un viajante compra y Luis vuelve para continuar con su historia. “Mi familia siempre vivió en Belmonte, era una casa humilde y en la ciudad había unas 150 familias judías”, relata.
 
Con más entusiasmo cuenta que su padre fundó “una asociación judaica y comenzó a hacer Shabat”, cuando aún se mantenían las secuelas de la prohibición de cualquier práctica del judaísmo.
 
“Hoy Shabat se hace en la sinagoga, pero antes lo hacíamos en la casa, no teníamos rabinos. En mi casa, mi abuela cumplía con la ceremonia. Varias familias nos juntábamos en algún hogar a rezar dos horas como también en Pesaj, Rosh Hashaná, era muy lindo”, recuerda.
 
Para Luis, “el Shabat es la cosa más importante para todo judío”. Con los ojos brillosos cuenta que heredó de sus padres y abuelos que siempre se debe hacer el Shabat, aún en la adversidad. Sus antepasados siempre encendían la vela con aceite a escondidas y debían guardarla encendida en un armario porque nadie podía enterarse de que eran judíos. Para él hoy, vender productos kosher es la respuesta a tantos años oscuros de antisemitismo que según la época cambia de vestimenta.
 
Según Yad Vashem, la institución oficial israelí constituida en memoria de las víctimas del Holocausto, Portugal salvó 110 mil judíos y frente a este dato Luis sólo responde: “Sin palabras” y los ojos se le llenan de emoción.
 
Desde AJN publicaremos más informes sobre lo que fue el viaje para conocer Portugal y su riquísima historia judía.
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