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España se resiste a la petición alemana de no vender armas a Arabia Saudita

23.10.2018 17:45  |  Marisa Cruz (Madrid) y Carmen Valero (Berlín)  |   | Fuente: El Mundo

 Itongadol.- El Gobierno español pide "prudencia" hasta que las investigaciones arrojen datos concluyentes sobre el asesinato del periodista saudí Yamal Khashoggi, antes de adoptar una decisión sobre las exportaciones de material de Defensa y de doble uso a Riad. El ministro alemán de Economía, Peter Altmaier, instó ayer al resto de socios europeos a adoptar una posición conjunta ante Arabia Saudita.

El objetivo es que medidas como la suspensión de la venta de armas anunciada por la canciller Angela Merkel se hagan notar en el reino del desierto.

España, por el momento, arrastra los pies y se resiste a seguir el ejemplo alemán. El Ejecutivo intenta ganar tiempo poniendo el acento en la "rotunda condena" de los hechos y reclamando una "investigación exhaustiva y transparente", pero sin llegar más allá.

En medios gubernamentales admiten que la cuestión es espinosa e insisten en que deben valorarse con cuidado los pros y los contras de cualquier iniciativa. El análisis de consecuencias debe ser rápido porque las fuerzas parlamentarias esperan de Pedro Sánchez una respuesta clara a más tardar mañana cuando comparezca ante el Pleno del Congreso para dar cuenta de las conclusiones del último Consejo Europeo y explicar, además, todos los extremos del último encontronazo con Arabia Saudita a cuenta, precisamente, de la venta de 400 bombas láser.

Hoy, en la Comisión de Defensa, también se abordará el asunto porque Podemos, ERC, PDeCAT y Compromís urgirán al Gobierno a cortar de raíz cualquier suministro de armas a los saudíes e incluso plantearán la necesidad de revocar los contratos de exportación que estuvieran en marcha. Se trata de las resoluciones que se presentan al informe de exportaciones de material de defensa y doble uso en el ejercicio 2017. Estas resoluciones han cobrado especial trascendencia como consecuencia del caso KHashoggi.

La posición del Gobierno en este asunto es especialmente delicada. España es el tercer mayor exportador de material de defensa a Riad, tras EEUU y Reino Unido, de manera que las interrupciones en las ventas no sólo supondrían un quebranto económico directo, sino que afectarían además previsiblemente al conjunto de relaciones comerciales e inversoras.

En el debate gubernamental pesa todavía el riesgo que una sanción podría suponer para el contrato de construcción de cinco corbetas en los astilleros de Navantia en Cádiz, un peligro que Pedro Sánchez quiere sortear por sus más que evidentes repercusiones en plena campaña electoral andaluza.

En el lado opuesto de la balanza pesa el interés por secundar una posición como la alemana que enarbola la bandera de la defensa de los derechos humanos y apuesta por la unidad de acción europea.

"Únicamente en el caso de que todos los países europeos estemos unidos se podrá hacer mella en el Gobierno de Riad", declaró Altmeier, uno de los ministros más cercanos a Merkel y a quien compete el comercio internacional de armas. "Si nosotros dejamos de vender armas a Arabia Saudita y de forma simultánea otros países ocupasen ese hueco, la medida no serviría para nada", argumentó.

Arabia Saudita es tras Argelia, el principal cliente de Alemania en el negocio armamentístico. Desde enero hasta el pasado 30 de septiembre el Bundestag dio el visto bueno a la venta a Riad de armamento militar por valor de medio millón de euros.

En España, desde las filas socialistas se replica que para Alemania este comercio es casi insignificante. De hecho, Berlín es el séptimo exportador de material de defensa a Arabia Saudita acaparando apenas el 1,7% de las compras que realiza el régimen, en tanto que las ventas españolas suponen el 4,2%.

La decisión alemana, anunciada por Angela Merkel tras una reunión con los dirigentes de su partido, es la primera reacción que no se queda en palabras de un país europeo. Con ella la canciller pretende ser la punta de lanza para medidas similares por parte de los socios europeos y, eventualmente, de Estados Unidos.

Altmaier no ha aclarado cuándo se produciría esa suspensión y en qué términos, es decir si Berlín entregará a Riad armamento cuya exportación ya había sido autorizada con anterioridad o la suspensión se refiere a nuevos contratos. A la espera de que Merkel aborde la cuestión con sus socios en el Gobierno, el partido de la oposición Los Verdes ha exigido al Gobierno que paralice toda la venta de armas al reino saudí.

La misma exigencia es la que plantean en España Podemos y las fuerzas independentistas, pero no así Ciudadanos y Partido Popular, más proclives a mantener, como reclama el Gobierno, una actitud de prudencia.

En Alemania, el caso Khashoggi ha generado una enorme repulsa. El ministro de Exteriores, el socialdemócrata Heiko Maas, incluso ha ha cancelado su participación en un congreso económico en Riad y ha afirmado comprender plenamente a todos aquellos que se niegan a viajar actualmente a Arabia Saudita.
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